ASOCIACIÓN ESTATAL DE ACOGIMIENTO FAMILIAR
  ASOCIACIÓN ESTATAL DE ACOGIMIENTO FAMILIAR

 

Según la vinculación de los menores acogidos con la familia acogedora pueden distinguirse dos modalidades:

 

Acogimiento en familia extensa:es decir, por alguno/s de los miembros de su propia familia. Es la forma de acogimiento de elección prioritaria para la Administración.

 

Acogimiento en familia ajena: no implica necesariamente que el menor rompa las relaciones con sus padres biológicos y familia extensa. Generalmente, los menores suelen tener contacto a través de visitas programadas tanto con los padres biológicos como con otros miembros de su familia, en función de las características y posibilidades de cada caso, con la finalidad de que se mantengan los lazos afectivos entre padres e hijos.El acogimiento en familia ajena es la alternativa al acogimiento residencial, cuando la propia familia del menor, incluida la familia extensa, no puede o no es conveniente que se haga cargo del menor.

 

 

Según el tipo de intervención, la finalidad y temporalidad pueden distinguirse tres modalidades:

 

Acogimiento temporal: es de carácter transitorio, ya que se prevé la vuelta del menor a su propia familia una vez que se resuelven las condiciones que han dado lugar a la separación provisional, o bien en tanto se adopta una medida de protección que revista un carácter más estable. 

 

Acogimiento permanente: es aquel tipo de acogimiento en el que razonablemente se estima o se prevee que no es posible o no es deseable el retorno del menor a su entorno familiar, a medio o largo plazo, ni la adopción.

 

Acogimiento preadoptivo: como su propio nombre indica es aquel que tiene como finalidad la adopción. Es necesario que el menor tenga una situación jurí­dica adecuada para su adopción y que los acogedores cumplan todos los requisitos para ello. El acogimiento preadoptivo puede utilizarse con dos objetivos: durante la tramitación judicial de la adopción cuando ésta se eleva al juez de forma inmediata a la entrega del menor o, en determinados supuestos cuando es preciso asegurarse del éxito de la medida antes de presentar al juez la demanda de adopción.

 

 

Según la forma de constitución del acogimiento ï»¿pueden distinguirse tres modalidades:

 

Acogimiento administrativo: lo formaliza la Entidad Pública, me­diante un contrato, en el que se especificarán la duración del acogimiento y los derechos y de­beres de cada una de las partes implicadas.

 

Acogimiento judicial: se constituye por auto del juez a propuesta de la Comisión de Tutela, cuando el menor se encuentra en situación de riesgo y cualquiera de los padres biológicos o tutores no accede voluntariamente al acogimiento o no ha podido recabarse su consentimiento por estar en paradero desconocido.

 



Otras modalidades de acogimiento:

 

Acogimiento remunerado: es aquel en el que los acogedores perciben de la Administración Pública com­petente unas prestaciones econó­micas para contribuir a sufragar los gastos originados por la atencióneducativa que pueda requerir el menor como de las necesidades de la familia acogedora.

es aquel tipo de acogimiento en el que al menos un miembro de la familia acogedora actúa con ca­rácter profesionalizado, consecuen­temente retribuido, y acredita una formación y capacitación adecua­da (psicólogos, trabajadores so­ciales, pedagogos, etc.) que facilite asumir el acogimiento de menores con necesidades especiales y mantiene la disponibilidad nece­saria para la atención y cuidados de estos menores. Generalmente el acogimiento profesionalizado se lleva a cabo con menores que presentan una enfermedad grave, trastornos de conducta im­portantes, discapacidad física, sen­sorial o psíquica, menores que pre­cisen un apoyo especial debido a malos tratos o abusos sexuales, etc.

Acogimiento especializado: es aquel destinado a ofrecer un am­biente familiar a menores que pre­sentan necesidades especiales o ciertas particularidades que re­quieren una atención más espe­cializada. Se trata de acoger a menores con enfermedades cróni­cas, discapacidad física, psíquica, sensorial, trastornos graves del comportamiento, etc.


Acogimiento de urgencia-diag­nóstico:  tiene la doble finalidad de ofrecer una atención inmediata a los menores, evitando su institu­cionalización, y llevar a cabo un proceso de diagnóstico durante un tiempo que debe ser entre 3 y 6 meses. Se utiliza generalmente con me­nores de corta edad, y demandan de la familia acogedora una pre­paración adecuada para enfren­tarse a la creación de vínculos y separación posterior, la colabo­ración en el proceso de diagnós­tico y una estrecha colaboración con el equipo de profesionales.

 

Acogimiento abierto: además de las modalidades se­ñaladas podríamos hablar del acogimiento abierto, que sin ser estrictamente una fórmula de acogimiento, implica que una familia tenga al menor consigo los fines de semana y las vacaciones. El acogimiento familiar implica la plena participación en la vida de la familia, lo que no se da en la convivencia de fines de semana. Pero esta fórmula es un recurso adecuado para algunos de los menores institucionalizados de eda­des entre 9 y 18 años y una forma de colaboración ciudadana con la Administración Pública compe­tente de su tutela y/o guarda. Se utiliza generalmente con me­nores de corta edad, y demandan de la familia acogedora una pre­paración adecuada para enfren­tarse a la creación de vínculos y separación posterior, la colabo­ración en el proceso de diagnós­tico y una estrecha colaboración con el equipo de profesionales


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