ASOCIACIÓN ESTATAL DE ACOGIMIENTO FAMILIAR
  ASOCIACIÓN ESTATAL DE ACOGIMIENTO FAMILIAR

 

TIPOS DE ACOGIMIENTO FAMILIAR

 

Según la vinculación de los menores acogidos con la familia acogedora, pueden distinguirse dos modalidades:

 

Acogimiento en familia extensa:es decir, por alguno/s de los miembros de su propia familia. Es la forma de acogimiento de elección prioritaria para la Administración.

 

Acogimiento en familia ajena: no implica que el menor rompa las relaciones con sus padres biológicos y familia extensa. Generalmente, los menores suelen tener contacto a través de visitas programadas tanto con los padres biológicos como con otros miembros de su familia, en función de las características y posibilidades de cada caso, con la finalidad de que se mantengan los lazos afectivos entre padres e hijos. El acogimiento en familia ajena es la alternativa al acogimiento residencial, cuando la propia familia del menor, incluida la familia extensa, no puede o no es conveniente que se haga cargo del menor.

 

Según el tipo de intervención, la finalidad y temporalidad, pueden distinguirse cuatro modalidades:

 

Acogimiento de urgencia: pretende ofrecer una atención inmediata a los menores, principalmete a menores de seis años, evitando su institucionalización. Tiene una duración no superior a seis meses, en tanto se decide la medida de protección familiar que corresponda o se determina el regreso del menor con su familia de origen. Este tipo de acogimiento demanda de la familia acogedora una pre­paración adecuada para enfren­tarse a la creación de vínculos y separación posterior, la colabo­ración en el proceso de diagnós­tico y una estrecha colaboración con el equipo de profesionales. 

 

Acogimiento temporal: es de carácter transitorio, ya que se prevé la vuelta del menor a su propia familia una vez que se resuelven las condiciones que han dado lugar a la separación, o bien en tanto se adopta una medida de protección que revista un carácter más estable. 

 

Acogimiento permanente: es aquel tipo de acogimiento en el que razonablemente se estima o se prevé que no será posible o deseable el retorno del menor a su entorno familiar, a medio o largo plazo, ni la adopción.

 

Acogimiento preadoptivo: como su propio nombre indica es aquel que tiene como finalidad la adopción. Es necesario que el menor tenga una situación jurí­dica adecuada para su adopción y que los acogedores cumplan todos los requisitos para ello. El acogimiento preadoptivo puede utilizarse con dos objetivos: durante la tramitación judicial de la adopción cuando ésta se eleva al juez de forma inmediata a la entrega del menor o, en determinados supuestos cuando es preciso asegurarse del éxito de la medida antes de presentar al juez la demanda de adopción.

 

Según la forma de constitución del acogimiento, pueden distinguirse dos modalidades:

 

Acogimiento administrativo: se formaliza mediante resolución de la Entidad Pública, en la que se especificarán la duración del acogimiento y los derechos y de­beres de cada una de las partes implicadas.

 

Acogimiento judicial: se constituye por auto del juez a propuesta de la Comisión de Tutela, cuando el menor se encuentra en situación de riesgo y cualquiera de los padres biológicos o tutores no accede voluntariamente al acogimiento o no ha podido recabarse su consentimiento por estar en paradero desconocido.

 

Otras modalidades de acogimiento:

 

Acogimiento especializado: se desarrolla en una familia en la que alguno de sus miembros dispone de cualificación, experiencia y formación específica para desempeñar esta función respecto de menores con necesidades o circunstancias especiales, con plena disponibilidad y percibiendo por ello la correspondiente compensación económica, sin suponer en ningún caso una relación laboral. Esta modalidad de acogimiento está destinada a ofrecer un am­biente familiar a menores que pre­sentan necesidades especiales o ciertas particularidades que re­quieren una atención más espe­cializada. Se trata de acoger a menores con enfermedades cróni­cas, discapacidad física, psíquica, sensorial, trastornos graves del comportamiento, etc. 

 

 

El acogimiento especializado puede ser profesionalizado,cuando, reuniendo los requisitos anteriormente citados de cualificación, experiencia y formación específica, exista una relación laboral del acogedor con la Administración. Generalmente el acogimiento profesionalizado se lleva a cabo con menores que presentan una enfermedad grave, trastornos de conducta im­portantes, discapacidad física, sen­sorial o psíquica, menores que pre­cisen un apoyo especial debido a malos tratos o abusos sexuales, etc

 

 

Acogimiento abierto: además de las modalidades se­ñaladas podríamos hablar del acogimiento abierto, que sin ser estrictamente una fórmula de acogimiento, implica que una familia tenga al menor consigo los fines de semana y las vacaciones. El acogimiento familiar en general implica la plena participación del menor en la vida de la familia, lo que no se da en esta modalidad de convivencia de fines de semana. Pero esta fórmula es un recurso adecuado para algunos de los menores institucionalizados de eda­des entre 9 y 18 años y es una forma de colaboración ciudadana con la Administración Pública compe­tente para su tutela y/o guarda.

 


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