ASOCIACIÓN ESTATAL DE ACOGIMIENTO FAMILIAR
ASOCIACIÓN ESTATAL DE ACOGIMIENTO FAMILIAR

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A sus seis meses de edad, Juan Pablo, podría representar el perfil perfecto del bebé aspirante a ser adoptado o acogido, pero es difícil que eso ocurra. Nació con síndrome alcohólico fetal y microcefalia, es probable que sufra un retraso mental ligero o moderado; hasta la fecha, no tiene una familia con la que compartir su lucha vital.

Carlos, de nueve años y con parálisis cerebral, va al cole en su silla de ruedas, pero sigue a la espera de un hogar donde seguir creciendo.

Lo mismo le ocurre a María, de dos años, que padece una enfermedad neurológica que le provoca crisis epilépticas y aunque su desarrollo actual es acorde a su edad y la epilepsia está controlada, es posible que en el futuro la afectación sea mayor.

Graciela, pese a su corta edad mantiene un pulso constante a la vida, que le lleva a visitar con frecuencia el quirófano y la UCI, fruto de una grave cardiopatía. Para esta pequeña de diez meses, es necesaria una familia adoptiva que pueda atenderle plenamente las 24 horas del día y que acepte un posible retraso ligero o moderado en el futuro. Pero, de momento, Graciela está sola en su batalla.

A la expectativa de ese futuro acompañado y envuelto en el afecto que sólo una familia sabe dar, también está Pedro, que no llega a los dos años de edad y presenta retraso motor y de lenguaje asociado al síndrome alcohólico fetal, con una leve parálisis del lado derecho, aunque, gracias a la estimulación va progresando.

Pese a que todos ellos luchan por vivir cada día, son solo algunos de los protagonistas de una lista no reconocida en la sociedad, de niños invisibles, cuyos parientes biológicos no pueden hacerse cargo de ellos, pero que aspiran a encontrar una familia donde desarrollar su vida con dignidad.imación a la realidad del acogimiento familiar en las diferentes comunidades con presencia de Aseaf.

El futuro de María, Juan Pablo, Carlos, Graciela, Pedro y tantos otros niños en situaciones parecidas, es más que incierto y la esperanza de encontrar un hogar casi inexistente. Lo más probable, según los expertos, es que pasen el resto de sus días en un centro donde los técnicos que se encargan de ellos harán todo lo humanamente posible para que su vida sea la mejor, pero les faltará algo básico: el calor de un hogar, los brazos y los abrazos de una familia de adopción o de acogida. Los requisitos, entre otros, para acoger o adoptar a niños con estas necesidades especiales pasan por la plena disponibilidad de uno de los integrantes de la familia y por algo aún más duro si se tienen hijos naturales: preparar a los otros miembros de la familia para lo peor. Porque muchos de estos pequeños tendrán una vida corta y es una realidad que está detrás de la dificultad para encontrarles un hogar. Pero como dicen los profesionales que trabajan en esto, no es más difícil que la vida en sí misma.

En España, a día de hoy, existe un fenómeno, que augura pocas esperanzas. Mientras que nuestro país es el primero en adopciones, está a la cola en acogidas y adopciones para niños con dificultades especiales, como es el caso de nuestros pequeños protagonistas. Estos niños invisibles, con mayor necesidad de encontrar familia, y paradójicamente, menos opciones de llegar a ellas.

Antonio Ferrandis, Jefe del Área de adopciones de la Comunidad de Madrid, asegura que "no existe una definición para el término de adopción especial", y recurre a la expresión anglosajona, "hard to place" (difícil de colocar). Por duras que suenen estas palabras, se trata de niños y niñas cuyas características, suponen un inconveniente añadido para hallar una familia.

El que no puede esperar, es el niño.

 

Este profesional, con más 16 años de experiencia en este campo, asegura que, a día de hoy los niños que padecen alguna minusvalía o enfermedad psíquica o psicológica, aquellos procedentes de familias numerosas, mayores de ocho años, de otra nacionalidad, cuentan con especial dificultad para encontrar una familia, ya sea de adopción o de acogida.

Además, Ferrandis invita a una reflexión, que aclara toda lógica por la que se rige tanto la adopción como acogida, y es que "el que no puede esperar, es el niño". Una afirmación que dispara dosis de empatía hacía estos pequeños aspirantes a una vida digna en un entorno familiar.

Este panorama demuestra que a la sociedad española le queda mucho por recorrer en este ámbito. Y, seguramente, el primer paso consiste en poner luz a estas circunstancias que arrastran a miles de vidas a crecer en un centro. Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en la actualidad en España hay casi 35.000 menores bajo tutela o guarda de las administraciones, de los que 13.4000 están en residencias, a la espera de una familia.

Isabel -nombre ficticio, ya que prefiere mantener su anonimato- es consciente de este problema, desde hace casi dos décadas, cuando decidió acoger a una niña de nueve años y más tarde a su hermano de cinco, con una discapacidad que suponía para el pequeño, un grado de dependencia del 85%. Ambos vivían en un centro de acogida para menores, una realidad que, a Isabel, le parece inconcebible. "Es increíble, que haya niños que tengan que crecer entre cuatro paredes". Para ella, no es una suerte que sus hijos hayan llegado a su vida, o viceversa, ya que la lectura que esta mujer hace es que "ojalá no tuvieran que haberse visto en esta situación". Tampoco le asusta la responsabilidad de acompañar en el crecimiento de su hijo dependiente, y considera que "es muy gratificante vivir su evolución", aunque lamenta que "el mundo de la discapacidad es el gran desconocido". Si hay algo que hace encoger su alma, "es pensar en el tiempo que viven en las residencias, para los niños, darles de comer y alimentos, no está todo hecho".

 

Para vivir plenamente como adulto con necesidades emocionales, tienen que haber sido muy bien cubiertas.

Es decir, querer a alguien y que te quieran.

 

Seguramente su caso no sea especialmente representativo, pero sí que ayuda a arrojar luz en la sociedad y conseguir que haya un día en el que su historia y la de sus hijos, pierdan el carácter anecdótico. Pero para llegar a ese punto, esta mujer cree que queda por delante un largo camino para "normalizar" y "desestigmatizar" dentro de la sociedad. Un recorrido que, irremediablemente, recuerda al que se siguió hasta aceptar las adopciones y que hoy coloca a España en el pódium de ofrecimientos para adoptar a pequeños sin necesidades especiales. Por suerte, atrás quedaron los años en los que, ser padre o hijo no biológico, era sinónimo de vergüenza o tabú.

Pero el reto de conseguir una familia para todos los niños que carezcan de ella, sigue sin alcanzarse, sigue vigente. Y las víctimas de este objetivo inconcluso, son esas pequeñas personitas que se mantienen a la espera de una adopción especial o de ser acogidos.

Para Isabel, "el principal hándicap" para que esta problemática siga vigente, es que "la gente no sabe que existe la opción de la acogida". Una falta de información que también los expertos lamentan.

Antonio Ferrandis echa en falta "campañas generalistas, en la opinión pública y en los medios de comunicación", además de "campañas reales, que consisten en visibilizar dentro de los entornos más cercanos a los niños acogidos, como en las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de los colegios". Para que, de esta manera, cale el mensaje de que "un centro no es un lugar adecuado para el crecimiento del niño".

Hay menores que han llegado a la adolescencia en estos centros y para ellos es muy complicado imaginarse y aceptar la vida en otro lugar.

Entre las secuelas de estos menores, unidas a su estancia en el centro, están las que afectan al desarrollo general, a la capacidad de socialización, pero especialmente a las capacidades emocionales.

"Para vivir plenamente como adulto con necesidades emocionales, tienen que haber sido muy bien cubiertas. Es decir, querer a alguien y que te quieran",

explica Jesús María Rubio, Jefe de Servicio de Acogimiento Familiar de Madrid. "Esto no quiere decir que en los centros no se les de cariño y no se les quiera, pero el calor no es el mismo al que se da en una familia", matiza. De hecho, hay menores que han llegado a la adolescencia en estos centros y para ellos es muy complicado imaginarse y aceptar la vida en otro lugar, por lo que "es su mejor alternativa".

Patricia, conoce muy bien los estadios por los que han de pasar los menores en acogimiento residencial. Dejó de vivir con su familia biológica a los seis años, y pasó a un centro tutelado por la Administración, hasta que, a los nueve años, encontró una familia que, para su sorpresa, estaba más cerca de lo que imaginaba. Quien fuera su compañero de clase, con el que iba a cumpleaños de otros amiguos del colegio o jugaba algunos días en su casa, se convirtió en su hermano. De acogida, sí; pero su hermano. "Al principio, la evolución fue dura. Con esa edad ya tienes una historia, unos recuerdos, además tampoco conté con ayuda terapéutica. Pero gracias a la familia de acogida me fui adaptando hasta sentirme una más", un vínculo que será para siempre. Sigue viviendo con ellos, "¡de aquí no me muevo!" dice con una dulzura que no puede esconder. Esta joven de 19 años que estudia un Ciclo Superior en Educación Infantil y no descarta ser madre de acogida en un futuro, es consciente del apoyo que ha recibido y recibe de su familia de acogida, "sabes que ellos no te van a fallar nunca".

Aunque reconoce que en algún momento se ha preguntado cómo hubiera sido su vida si nunca hubiera salido de la residencia, aclara que "no lo puedes imaginar, a lo mejor no hubiera seguido estudiando, porque me costaba mucho y en el centro no tenía la atención o el apoyo tan personalizado como el que me han dado ellos, y en mi familia biológica lo prioritario es trabajar".

Patricia sabe que su caso "es raro" porque rompe los esquemas. Muchos niños que superan los ocho años, nunca encuentran familia. Ella sí. Por eso, su mayor deseo es que la sociedad conozca esta realidad y ayude a que nunca más haya niños que nadie quiera.

(*) Los nombres y algún dato de fácil identificación de los menores citados en este artículo, han sido modificados para proteger su identidad. Gracias a Adacam por su colaboración en este artículo.

Fuente: http://www.vice.com/es/read/ninos-en-adopcion-que-nadie-quiere-2902

La Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF) ha recibido este jueves, por parte del ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en funciones, Alfonso Alonso, la Cruz de Plata de la Orden Civil de la Solidaridad Social como reconocimiento a su destacada contribución en la protección y defensa de la infancia, al potenciar y promocionar  la figura del acogimiento familiar. 

La presidenta de ASEAF, Paloma Fernández, ha recogido esta condecoración que ha definido como “un reconocimiento a todas las familias que han descubierto que tenemos 15.000 niños viviendo en residencias, y que han decidido prestarles a estos menores la oportunidad de disfrutar de sus derechos viviendo en familia”. 

En este sentido, Fernández ha denunciado que el hecho de tener a tantos niños en situación de desamparo sin poder crecer en familia “es una de las realidades más fuertes y más injustas de nuestra sociedad”. Así, ha recordado que aunque recientemente se ha aprobado una nueva Ley de Protección de la Infancia y la Adolescencia, en cuya elaboración ASEAF ha participado activamente, y que potencia el acogimiento familiar frente al institucional, el principal reto actual es “conseguir que se implemente”. 

Por eso, ha pedido al nuevo gobierno, una vez que éste se concrete, que siga avanzando en esta materia en la línea del anterior, es decir, “trabajando codo con codo con las entidades que viven realidades como el acogimiento familiar en su día a día”. 

Por su parte, la directora general de Servicios Sociales para la Familia e Infancia, Salomé Adroher, también presente en el acto de entrega de la Cruz de Plata, ha recordado que “las familias son el mayor recurso potencial de la infancia en nuestro país” y que “las familias acogedoras son el principal aliado de las Administraciones para proteger a los menores en situación de desamparo y para garantizar que los niños crezcan en familia, es decir, en el entorno natural en el que debe estar un niño para el pleno desarrollo de su personalidad”.

Así, ha explicado que el galardón es un premio a la labor permanente a lo largo de los años aunque no siempre visibilizada de estas familias y de ASEAF, la asociación que las agrupa. “Esperamos que este reconocimiento además, contribuya a visibilizar esta figura de protección y a que familias que nunca habían pensado acoger un niño, conozcan el acogimiento familiar y puedan llegar a planteárselo”, ha añadido.

Las entidades galardonadas, el “Ibex Social”, según Alonso

Durante su intervención en el acto, el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, que ha hecho entrega del galardón, ha defendido que las políticas sociales en España deben de elaborarse “de abajo a arriba” y de manera conjunta entre la Administración y las entidades representativas de la sociedad civil. En este sentido, ha felicitado a las organizaciones galardonados este jueves, “por su buena actitud y su disposición al dialogo a pesar de las dificultades”. Así, ha explicado que “la crisis que hemos vivido a removido nuestro orden social y político pero nos ha permitido formular nuevas preguntas cuyas respuestas están en las entidades hoy condecoradas”, a las que el ministro ha definido como el “Ibex Social”.   
  
Además, de ASEAF, en el acto celebrado en el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, han sido condecoradas entidades como Ilunion, la Plataforma del Tercer Sector, Plena Inclusión, la Asociación Valenciana de Caridad y la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer, entre otros. 

Fuente: Servimedia

Las estancias en residencias de menores siguen siendo una de las opciones mayoritarias

El plan permanente de acogida de menores del Gobierno de Aragón, que apenas ha dado sus primeros pasos y que se empezó a elaborar hace dos meses, ya va dando sus frutos. Diez familias de la comunidad ya se han puesto en contacto con el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) para solicitar información acerca de este proyecto y, de momento, una de ellas ya se ha incorporado al plan.

Se trata de una pareja de 44 y 47 años, con dos hijos, uno de ellos adoptado. "No me descoloca este perfil, porque es típico, y además, como ya han pasado por la experiencia de una adopción es un núcleo factible para acoger a un menor", explicó Joaquín Santos, gerente del IASS. "Las otras nueve familias no significa que no se vayan a unir al proyecto, sino que forman parte de un proceso de decisión más largo, donde se les irá informando y ayudando de forma particular", añadió.

Este programa, tal y como adelantó EL PERIÓDICO, pretende buscar familias para acoger a más de 300 menores en Aragón una vez que la Ley de Protección a la Infancia y la Adolescencia incluyera en su texto, en julio del 2015, la priorización del acogimiento familiar. Por el momento se trabaja a nivel interno, pero desde el IASS se desarrollará próximamente una campaña de información y captación por las tres provincias donde se elaborarán carteles y trípticos.

 

PERMANENTE Con las familias que, por ahora, se han interesado por el programa se crea una bolsa que está dividida en procesos de urgencia --menores que deben ser acogidos de forma inmediata-- y acciones temporales o permanentes, con un carácter más genérico.

Desde el IASS se han detectado "mayores problemas" a la hora de formalizar en Aragón acogimientos de menores mayores de 8 años, con dificultades especiales, físicas o trastornos del espectro autista. "Es más difícil", dijo Santos. El objetivo es hacer una campaña de captación continuada y que como resultado dé acogidas "permanentes", donde, al menos, se esté más de dos años con el menor. "En las situaciones de urgencia tenemos una respuesta razonable; nuestro esfuerzo se centra ahora en tener un grupo para situaciones temporales", aseguró Santos.

El plan establece que, desde el IASS, se facilitará información a las familias, formación específica y también se hará una valoración final para decidir si es el lugar idóneo de residencia para el joven. El organismo también facilitará un periodo de acompañamiento a las familias, donde los técnicos analizarán la situación y ayudarán en el caso de que así se requiera.

"Antes se hacía un proceso en el que se colaboraba con agrupaciones de familias, más en conjunto, y muchas se perdían por el camino a la hora de acoger. No se llegaba al objetivo. Esto lo queremos cambiar, queremos que todo sea a la carta, personalizado", matizó Santos.

 

DATOS Según los datos facilitados por el Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales, a fecha 31 de diciembre había en la comunidad 368 menores bajo tutela del Gobierno de Aragón. Por provincias, 264 estaban en la de Zaragoza; 53 en la de Huesca y 41 en Teruel.

En cuanto a su lugar de residencia, 148 están en centros aragoneses; 26 en espacios de otras comunidades (centros especializados, por ejemplo, en tipologías de salud mental o que, por su situación familiar, deben ser trasladados) y, por último, 191 tienen un régimen de acogimiento familiar.

En este último apartado pueden estar en casas de familiares cuyo parentesco sea el de abuelos o tíos o en familias ajenas que no tengan ninguna relación con la suya.

Fuente: www.elperiodicodearagon.com

El Gobierno de La Rioja ha acordado mantener en 2016 las cuantías de todas las prestaciones económicas que ofrece el Sistema Público Riojano de Servicios Sociales, ha informado la portavoz del Ejecutivo regional, Begoña Martínez. Ampliar foto Ha apuntado que el Gobierno "garantizará estas prestaciones a todos los ciudadanos que cumplan los requisitos establecidos y las soliciten. Ni un riojano que las necesite se quedará sin ellas", ha recalcado la portavoz del Gobierno de La Rioja, con el objetivo de promover la cohesión social. "Los Servicios Sociales", ha añadido, "cuentan con un conjunto de prestaciones sociales para proteger a los riojanos más vulnerables y a los colectivos en riesgo de exclusión social", que se articulan en cinco líneas: autonomía personal y dependencia; protección de la infancia; adopción internacional; inserción social y mujeres víctimas de violencia de género. En 2015, 7.589 personas se beneficiaron de alguna de estas ayudas que supusieron un importe total de 22.249.671,04 euros. En autonomía personal y dependencia, el año pasado se beneficiaron 4.433 personas importe de 13.423.703,97 euros.

En concreto, en esta línea se articulan las ayudas a personas con discapacidad (tratamientos, movilidad, comunicación), alojamientos especializados, prestaciones vinculadas al servicio, para asistencia personal y para el cuidado en el entorno familiar y el apoyo a cuidadores no profesionales. En el ámbito de la protección de la infancia, el Gobierno riojano concedió el año pasado 199 prestaciones por un importe de 592.565,25 euros. Incluye, por un lado, las ayudas destinadas a familias con menores declarados en situación de riesgo, a la que se acogieron 66 familias, y que cubre el cien por cien del coste de un centro de internado, el cien por cien de una guardería o el cien por cien de un tratamiento de terapia familiar. Por otro, están las prestaciones mensuales para familias con menores en acogimiento familiar (133 familias), que se articulan en prestaciones básicas por menor (de 262,38 euros); prestación por menor con discapacidad igual o superior al 33 por ciento (293,57euros) y prestación complementaria para cubrir el cien por cien del coste de tratamientos psicológicos y de terapia familiar. En 2015 también se concedieron 6 prestaciones para la adopción internacional por un importe de 13.958 euros, con una cuantía mínima de 1.074 euros y una máxima de 3.221 euros. Asimismo, se concedieron 2.950 prestaciones de inserción social (IMI y AIS) por valor de 8.214.331,7 euros. Por último, la Consejería Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia ofrece una prestación para mujeres víctimas de violencia de género (que oscilan entre los 2.556,06 euros y los 10.224,24 euros). En 2015, se concedió una ayuda de este tipo por importe de 5.112,12 euros.

Fuente: http://www.20minutos.es

Con estas ayudas estamos dando una oportunidad a muchos menores de Logroño». «Las ayudas municipales están dando visibilidad a la fórmula de las familias de acogida» La alcaldesa recibió a representantes de AFAAR tras la entrada en vigor del criterio que considera a los menores acogidos como hijos

Convertirse en padres de acogida es otra forma de aumentar la familia. Sin embargo, hasta ahora estos hijos no 'sumaban' igual que los miembros de un hogar convencional. No ha sido hasta el pasado 1 de enero cuando las 30 familias riojanas que en estos momentos tienen un menor en situación de desamparo han podido acogerse a determinadas ayudas municipales, similares a las que reciben las familias numerosas en ámbitos como la educación, hacienda, deporte y transporte público.

Con el fin de concretar el alcance de las iniciativas que ya fueron anunciadas en verano, la alcaldesa Cuca Gamarra recibió ayer a representantes de AFAAR (Asociación de Familias Adoptantes y de Acogida de La Rioja), que se mostraron agradecidos con las nuevas bonificaciones que «permitirán compensar los gastos ordinarios que ocasiona la convivencia con un menor», pero también contribuir a que «cada vez sean menos los que vivan en residencias», una idea especialmente recalcada por la alcaldesa. En este sentido, la portavoz, Verónica Calle, agradeció la «visibilidad» que el anuncio de este tipo de ayudas municipales están otorgando al acogimiento familiar, «una fórmula muy enriquecedora que animamos a seguir», dijo. En Logroño hay 131 menores acogidos, la mayoría en situación de guarda de hecho.

 

IBI y agua más económicos

Entre las bonificaciones municipales, Gamarra destacó las de carácter fiscal aplicadas al igual que al resto de familias numerosas. Concretamente, la reducción del impuesto del IBI entre el 30% y el 50%. Del mismo modo, se les aplicará una tasa de agua más económica y, en cuanto a chiquibecas, tendrán la consideración de hijos. Además, los menores de 10 años ya pueden desplazarse desde el 1 de enero en autobús urbano sin pagar el billete y, a lo largo de este trimestre, se pondrá en marcha el carné de familias numerosas, con el que se obtendrá un 20% de descuento sobre el precio de cada billete. Junto a estas ayudas, también se han puesto en marcha otras de carácter social y educativo. En las ludotecas, podrán disfrutar de la misma reducción que cualquier familia con varios hermanos (50% de descuento en ludotecas en curso y reducción de cuota en vacaciones). En las ludotecas ya hubo un tratamiento especial en Navidad.

Para este año habrá también un cambio en las condiciones de acceso a los campamentos que organiza el Ayuntamiento, haciendo efectiva la consideración de familia numerosa.  

Fuente: www.larioja.com

 

Un total de 266 niños en situación de desamparo son tutelados por familias de Castelló AVAF advierte de la falta de hogares para acoger a menores con discapacidad o con problemas de conducta

LAURA MUÑOZ CASTELLÓ.  Un total de 430 niños y adolescentes de la provincia de Castelló residen en centros especializados o con familias de acogida, según datos de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. Se trata de menores que, por diversas circunstancias, no pueden vivir con sus padres: pueden ser niños declarados en desamparo porque la familia no atiende sus necesidades de alimentación o escolarización, hay menores maltratados o cuyos progenitores están en prisión, también se dan casos en los que los padres tienen alguna discapacidad y no pueden hacerse cargo de la crianza o simplemente entregan a sus hijos a las autoridades de manera voluntaria.

Los Servicios Sociales actúan en primer lugar cuando se detecta alguna situación que afecta a un menor. La opción preferente es atender a las familias para que puedan asumir las necesidades de los niños, pero si no es factible se pone en marcha el servicio de acogida a través de la conselleria. Hay varias fórmulas de acogimiento de menores: en la provincia de Castelló, un total de 164 niños o adolescentes se alojan en centros específicos, mientras que el resto, 266, son acogidos por familias.

Lo más habitual es que los menores acaben viviendo con familiares para evitar que se desvinculen afectivamente de su entorno. En esta situación se encuentran 230 niños que son tutelados por tíos, abuelos u otros parientes. Pero también existen las denominadas familias educadoras, aquellas que no guardan ninguna vinculación con el menor. Es la opción menos común, ya que sólo 36 niños están en hogares de este tipo en la provincia.

La Asociación de Voluntarios de Acogimiento Familiar de Castelló (AVAF) aglutina a unas 29 familias de acogida -la mayoría de ellas con parentesco con el menor- que tutelan a un total de 41 niños. «Hay más menores con necesidad de hogar que familias dispuestas a acogerlos, hace falta más hogares, sobre todo, para acogimientos especializados», explica la trabajadora social del colectivo, Laura Edo, quien incide en la dificultad de encontrar salida a niños con discapacidad o con problemas conductuales. Hay pequeños con trastornos como el autismo que precisan una atención especializada, por lo que se buscan familias con perfiles profesionales afines, como psicólogos o trabajadores sociales, «que están más acostumbrados a tratar estos casos», señala Edo. Por otra parte, los adolescentes pueden resultar conflictivos, por lo que tampoco es sencillo el acogimiento.

Entre las medidas de mejora que contempla la Conselleria de Igualdad para el sistema de protección de menores destaca un incremento de las prestaciones económicas que reciben las familias, «con el objetivo de primar el sistema de acogimiento familiar sobre el de acogimiento residencial». En la actualidad, perciben una media de 9 euros al día, o incluso menos en el caso de las familias con parentesco.  

Fuente: www.levante-emv.com/

 

El 75% de los niños tutelados crecen internos en residencias
La Asociación de Familias de Acogida de Segovia da visibilidad a los niños que pasan su infancia en centros institucionales en contra de lo que dictan las leyes españolas
El 75 por ciento de los menores tutelados por la Administración crece sin familia, residiendo en centros institucionales. Esta situación denunciada ayer por la Asociación de Familias de Acogimiento de Segovia, Afasego, es contraria al dictado de la nueva ley española de protección de la infancia y la adolescencia (Ley 26/2015, de 28 de julio) y también va en contra de las directrices del tratado internacional de las Naciones Unidas que reconoce como un derecho fundamental del niño el de vivir en una familia.
Los portavoces de Afasego, Ana María Marugán y Juan Galán, pidieron ayer agilidad en la aplicación de la nueva ley de infancia española que, entre otros aspectos, contempla que ningún bebé entre en un centro institucional y que siempre haya un padre o una madre de acogida, para llevarle en sus brazos. “Pero la realidad es que los menores de tres años siguen pasando por los centros y nosotros vemos en las residencias a bebés y a niños de seis años, que no tendrían que estar ni un minuto”, señaló ayer Juan Galán.
Este mensaje fue trasladado ayer en un manifiesto al que se dio lectura ante la iglesia de San Millán y en las numerosas actividades que desarrolló Afasego en la avenida de Fernández Ladreda, con el lema “Soy un menor protegido. Si tu no me sacas nadie me ve”.
Para Afasego resulta un escándalo que en España haya entre 13.000 y 15.000 niños en instituciones de protección, donde “se vuelven invisibles para la sociedad”. Por eso, este colectivo integrado por veinte familias de las cuales once tienen en acogimiento a 15 menores de entre 2 y 18 años, quisieron mostrar a los niños olvidados. Los asistentes al acto portaron globos blancos rotulados que representaban simbólicamente a los menores en protección que crecen sin familias.
Hay que recordar que cuando la familia biológica abandona, maltrata o no puede hacerse cargo de la situación de sus menores, el Estado y sus instituciones tienen el deber de protegerlos. En algunos casos, la protección implica separar al menor de su familia temporal o permanentemente, según corresponda. “Nuestra legislación establece que, cuando un menor ha de salir de su familia biológica la alternativa prioritaria debe ser otra familia, en acogida o en adopción, según el caso. Pero ésta no es la realidad”, señala Ana Marugán.

Familias de urgencias
El colectivo Afasego propone la formación de una bolsa de ‘familias de urgencias’, que previa preparación, estén dispuestas a recibir a un menor en cualquier momento, con solo una llamada de teléfono y pocas horas de espera, para evitar que el niño pase un solo día sin hogar. Este modelo de acogimiento se aplica en varias provincias españolas.

Fuente: El ADELANTADO.com

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